VOCES DEL CAMPO

 

Vida de agricultores comprometidos con esquemas productivos sustentables

 

Roberto emprendedor rural en la región de Jocotepec, México, es un nuevo caso de los jóvenes que incursionan en las actividades de las berries. Gustoso comparte su experiencia como nuevo productor motivado por lo que se vive en esta agricultura frutícola. Ha encontrado una oportunidad de desarrollarse como gente de campo y para mejorar el medio económico de su familia.

 

 

La invitación a cultivar frambuesa en lugar de estar yendo y viniendo a Estados Unidos, que le hicieran varios conocidos a Roberto Zaragoza, surtió efecto y ahora, desde hace dos años, es un agricultor en Zapotitán. Cultiva la variedad Adelita para comercializarla con la empresa Gold Fruit.

“Mi compadre y un amigo que tienen tiempo en esto, me decían: anímate, mira, aquí está el norte, no lo vayas a buscar allá… échale ganas; pero como en todo, hay que juntar un capital porque para entrar en el negocio, se requiere de muchos pesos”

 

Este es el breve relato que hace Roberto, sobre la manera en que lo convencieron. Él es Contador Público y trabajó varios años en la empresa de autotransportes TAP auditando las taquillas de varias ciudades donde opera esta línea. El destino lo llevó a probar suerte en California, USA, donde encontró un trabajo como montacaguista en campos agrícolas y el cual desempeñó algunos años. Ahí observó y aprendió de las labores cotidianas de las berries.

 

Roberto Zaragoza, ahora tiene una producción en una superficie de una hectárea, con opción a crecerla, si las cosas le resultan favorable, pues está consciente que el negocio debe crecer, aun en estos momentos de altos costos en los insumos que requiere para su producción y las plagas que le son un fastidio pero que lo tiene entretenido en su control.

 

En ese terreno, estableció ocho mil 300 plantas, las cuales le fueron financiadas y además realizó las inversiones necesarias como el sistema de riego y la demás infraestructura, así como gastos administrativos, previniendo correctamente los que se requiere para la mano de obra, entre otros conceptos. “Reconozco que debo estar preparado con dinero para los detalles que poco a poco se van presentando”, dice Roberto.

 

“Que ya se dañó un tubo allá… que se rompió una manguera… que falló una válvula… que el viento rompió una cubierta y dobló un arco… En fin, son los detalles que no se contemplan en la inversión inicial, pero que se debe estar preparados para salir del paso”, añade al tiempo que menciona que la inversión debe ser propia “aunque son buenos los socios financieros de trabajar créditos con ellos, también son socios invisibles”.

 

Asesoría. – Considera que para las personas que no conocen debidamente el agronegocio, lo que se debe hacer, es buscar la asesoría adecuada. 

 

En este caso, está en convenio técnico con la empresa AgriBerries,  la cual le ha proporcionado los ingenieros que lo están asesorando y llevando a buen término su cultivo.

 

“Pienso que la asesoría técnica es lo mejor, porque habrá personas que tienen muchísima experiencia, pero no es lo mismo. Yo he visto plantaciones que iniciaron casi el mismo mes que yo y la planta tiene sus diferencias, están bien, pero yo me siento muy seguro con el ingeniero que me da la asesoría y estoy convencido que todo sale mejor, más seguro”, menciona.

 

Inversión. – Para adentrarse en este cultivo, Roberto invirtió un millón 250 mil pesos, a través del tiempo del cultivo ya está en camino de recuperar luego de la segunda cosecha. Se dice preparado para que, de ir bien el asunto, incrementar la superficie de cultivo porque es necesario reinvertir la ganancia.

 

SU MENSAJE A LOS PRODUCTORES DEL CAMPO: “para los que inician, como yo, sigan adelante. Luchen por sus sueños y si pega, qué bueno; si no, despegado estaba. Si no arriesgamos, no ganamos. Con todo: actitud y mente positivo. En lo que deseen involucrarse, adelante”.

 

Reportaje y la visita de campo de AGRO21