REGIONES PRODUCTIVAS

Queso Cotija: Un caso para el desarrollo rural familiar en Jalisco

 

Investigación y opinión para los seguidores y lectores de AGRO21 de Armando Elizalde Lozano. –  Analista económico y agropecuario

 

Para impulsar proyectos productivos o de mayor alcance y lograr el desarrollo rural familiar, no se necesita de instrumentos de planeación profundos ni realizar estudios económicos sofisticados ni costosos. 

Tomemos cualquier región de Jalisco; veamos qué actividades se desarrollan, analicemos a que se dedica su población, revisemos los recursos con que cuentan, con que infraestructura disponen; acompañemos esto con un examen de los niveles de educación y de las instalaciones educativas disponibles. También qué mercado tienen sus productos una vez que se identificaron. Quien compra los productos. Saber que instituciones de gobierno actúan en la región y que tareas vienen desarrollando; 

Conocer el estatus de los productores individuales, si son ejidatarios o pequeños productores privados y como están organizados. Conocer de donde provienen los recursos que apoyan la producción rural del territorio. No hay más que investigar un poco sobre quiénes son los líderes de opinión, para que sepamos que fuerzas son las que impulsan o detienen el desarrollo de una región. También seleccionar alguna de las actividades con las que se puede desarrollar un proyecto integral.

 

Para mostrar que es posible impulsar proyectos productivos siguiendo los puntos descritos, podemos apoyarnos en un ejemplo del Municipio de Jilotlán, uno de los más aislados de Jalisco, con un nivel de marginación de los más altos del estado, donde trabajan un sinnúmero de productores de leche y de queso; están registrados en la  Unión Ganadera, 710 socios con 1,009 unidades de producción pecuaria con casi 70 mil cabezas y  trabajando 27 pequeñas procesadoras de queso; hay que resaltar que no es cualquier leche y queso; se trata de un tesoro que no se ha valorado seriamente. 

Nos estamos refiriendo al queso Cotija que se conoce con este nombre porque desde sus inicios se llevaba a vender a esa población de Michoacán, de la zona de Jilotlán y poblados aledaños que forman lo que se conoce como Sierra JALMICH. Sorprende saber que actualmente casi toda la producción se vende a mayoristas de ese estado; en Jalisco se comercializa principalmente en la región de la sierra y sur, y es baja su presencia en el mercado del AMG, en el centro del país u otros mercados.

 

Aunque en el pasado ha habido intentos de impulsar a este emblemático sistema productivo con los objetivos de tener una denominación de origen, una marca regional y fortalecer un sistema de comercialización que beneficie a los ganaderos y negocios que elaboran el queso, los logros han sido insuficientes.

Luego de varios intentos en los años 2018 y 2019 por impulsar un enfoque más competitivo, se hizo un esfuerzo para replicar el modelo que el ingeniero Rigoberto Parga desarrolló para obtener la DO del Chile de árbol de Yahualica. Los consejos del experto fueron invaluables, pero no se llegó a avanzar por diversas razones: falta de interés y de recursos, no se logró que se apoyara la iniciativa y que alguna institución tomara el liderazgo que había iniciado el área de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Jilotlán.

 

Recientemente el Gobierno Federal a través de la SADER incluyó este tema dentro de su Programa de Desarrollo Territorial del que habría que conocer los logros obtenidos en este proyecto regional.

La realidad es que se encuentran en tiendas y cadenas de supermercados, quesos imitación Cotija, elaborados en lugares que nada tienen que ver con la región, algunos no tan malos, pero nada comparable al que se elabora en Jilotlán, donde sus productores siguen dependiendo de los acaparadores que lo venden al mercado, obteniendo mayores beneficios, mismos que no llegan a las familias de la zona.  

Esta es una tarea pendiente que no se debería abandonar; están las condiciones dadas para que, junto con productores de leche y queso de la zona, con el apoyo institucional, se llegue a reconocer el queso Cotija de Jalisco con un registro de Denominación de Origen DO, producto que es aceptado como una marca colectiva de los municipios comprendidos de la región Sierra de JALMICH.

 

Debemos estar conscientes y considerar que este debe ser un esfuerzo mayúsculo, que implica la coordinación y organización de los eslabones de la cadena productiva que permita elevar el nivel de calidad e inocuidad, sin perder su elaboración artesanal y sus características; vendrían tareas para proporcionar capacitación en todas las etapas productivas, asistencia técnica y apoyo financiero, diseñar e implementar canales de comercialización, desarrollar una marca paraguas, individuales y colectivas y diseñar presentación del producto.

Todo lo anterior se logrará con la voluntad y trabajo de los productores y autoridades que forman este conglomerado, subrayando que son las instituciones del Estado en todos sus niveles los que deben liderar esta tarea apoyando las iniciativas locales en una acción permanente hasta lograr que el queso Cotija sea reconocido y se respete como marca emblemática de la Sierra JALMICH, con los beneficios culturales, sociales y económicos que trae consigo una DO.  Aquí está el gran reto, que tomarlo puede significar el desarrollo rural familiar de toda una región.

 

Armando Elizalde (lado derecho), aquí acompañado de otro experto analista del sector agropecuario, Rolando Loubet.